Irène Némirovsky, el dulce apocalipsis

Casi he perdido la costumbre de leer y me temía que también la capacidad de conmoverme, pero por fortuna intento corregir lo primero y puedo descartar lo segundo. La novela de esta aclamada escritora francesa (nacida en Rusia, acogida como muchos otros por la nación de las luces), muerta en un campo de exterminio alemán, que fue recuperada a principios de este siglo, nos lleva casi en directo a los momentos de la ocupación de Francia, el verano de 1940.

 

Episodios breves, repletos de pequeños detalles, tan literarios y hermosos que sorprenden por la vergüenza, la degradación, la desesperación que retratan; van saltando de personaje en personaje, guiándonos por sus peripecias, su perplejidad. Nemirovsky da una lección de capacidad de retentiva, incluso de inventiva a pesar que ella misma tuvo que padecer lo que sus personajes, con el agravante de ser judía y convertirse en perseguida ante los ojos de todos. Quizás es la ausencia de piedad lo que para mi gusto convierte la novela en un fresco magnifico y fascinante de una sociedad que se derrumba. Porque, en definitiva, corresponde al lector juzgar a los personajes, puesto que la escritora parece haber decidido limitarse a mostrarnos, sin pretender influirnos.

 

Y qué astuta, consigue sembrar en nosotros su propio desencanto.

 

“Suite francesa” ha sido editada por Salamandra en 2005. www.salamandra.info